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THE DELTA SAINTS. 23/03/2017. MADRID. SALA CHANGÓ

Ben Ringel (voz y guitarra) THE DELTA SAINTS.

El Delta del Mississippi fue la capital del blues en las primeras décadas del siglo XX, época en la que el maestro Robert Johnson escandalizaba al pueblo con un nuevo estilo considerado al principio de los bajos fondos de la sociedad, pero que en el fondo era simplemente la expresión en esencia del corazón y los sentimientos, sin los filtros sociales que imponían la sociedad. Casi un siglo después, Nashville es la capital del rock más actual, donde residen las bandas que representan una de las últimas evoluciones del género, como son Jack White, The Black Keys o Kings of Leon. The Delta Saints han aprendido muy bien de los maestros, respetando al máximo el género, pero ignorando los prejuicios de los puristas, que si fuera por ellos, estos chicos seguirían siendo simplemente una banda más de blues, haciendo la misma música que se ha escuchado una y otra vez a lo largo de las décadas. Por el contrario, han sabido ser fieles a sí mismos y han conseguido traer el blues y el rock sureño a la actualidad, dándole un sonido renovado más garage, psicodélico y coloreando su sonido con pinceladas de música independiente. De esta forma, han conseguido construir un sonido original, derrochando mucha creatividad,  algo que valoro enormemente en los tiempos que corren, puesto que parece que es cada vez más difícil encontrar grupos que tengan el talento para hacerlo.



 (Izda ) Dylan Fitch (guitarra) Ben Ringel (voz y guitarra) y David Supica (bajo) THE DELTA SAINTS.

Los de Tennessee empezaron a caldear la fría noche madrileña con Cigarette. Rápidamente hicieron hervir la sala con Bones, que comienza con ese ritmo tan adictivo y esos punteos de guitarra metálicos, para ir in creciendo hasta que tiene lugar la explosión vocal. Ben Ringel emite pasión y un carisma arrolladores, además la compenetración entre los miembros del grupo transmite una energía positiva con la que consiguen ganarse al público desde el primer momento. La voz de Ringel electrifica y conmueve a partes iguales, con esas afonías al final de las frases, y arrancando con un desgarro propio de un gran blues man cuando es necesario. Continuaron repasando su penúltimo álbum, Bones, con Berlín. Ben vuelve a lucirse una vez más tocando su dobro (modelo que data de 1920) de la firma de guitarras National Model con una impresionante rapidez y destreza rasgueando con los dedos las cuerdas de esa forma tan peculiar que requiere este instrumento.  


Ben Ringel  (voz y guitarra) THE DELTA SAINTS.

Pero estos chicos que llevan 10 años sobre los escenarios venían presentando su nuevo trabajo, Monte Vista, y había que prestarle atención.California es su primer sencillo. Se trata de un tema que suena muy actual, y, cuidado, su nivel de enganche es muy elevado. Su cálida atmósfera, el toque psicodélico de su intro a lo Pink Floyd y la frescura del rock a lo The Black Keys, hacen que te transportes a California en vuelo directo. En un día tan frío y de nevadas como fue aquel, es de agradecer. Hasta ellos mismos bromearon, entre canción y canción, diciendo que ellos venían a España a ver el sol, y se encuentran con que en Madrid estaba nevando. Recuperaron su primer disco con Pray On poniendo todo el sentimiento del blues más auténtico, mientras que en Into de Morning se lanzaron a improvisar, derrochando magia. Todo el público empezó a aullar, bailar y a dar palmas de forma espontánea. Los Delta derriban cualquier tipo de barrera que haya entre ellos y el público. Dió la impresión de que establecían una complicidad con los presentes de forma natural, y que aquellos no eran meros espectadores, sino que se unían a la banda para hacer la jam


Dylan Fitch (guitarra) THE DELTA SAINTS.

Dylan Fitch es un guitarrista con una técnica exquisita, junto a Ben hacen un tándem impresionante. Punteos, fraseos, rasgueos, slide... todo lo que imaginéis ejecutado a la perfección con las buenas maneras de los antiguos maestros bien aprendidas. Si os apasiona la música y queréis ver a virtuosos en el escenario no dejéis pasar un concierto de Delta Saints, disfrutaréis muchísimo, y os dejarán con la boca abierta.  La noche siguió su curso con Spaceman, presente en su último trabajo, la cual dio paso al momento con más flow, mojo, rollo, soul o electricidad de la velada. Era el turno de la coreadísima Heavy Hammer. Cómo sonó de especial la guitarra de Dylan, un efecto único que combinaba el slide con los punteos con una ligereza pasmosa. Ben soltó la suya para centrarse en su voz, volviendo a meternos la fuerza y la electricidad en el cuerpo con esa ruptura de voz a la que llega tan impresionante. 


Nate Kremer ( teclado) THE DELTA SAINTS.

Sin olvidar mencionar que Nate Kremer se lució de lo lindo con su teclado, llenando de melodía y agitación frenética al tema con sus solos. El slide y la original distorsión de las guitarras fueron de nuevo las protagonistas en Sometimes I Worry. Ahora era el turno de volver a Monte Vista con Two Days. En esta canción Ben Ringel cuenta cómo se vio perdido cuando su mujer se tuvo que ir unos días, y al verse sin ella, acabó por no querer ni moverse del sofá, hasta que esta volvió a rescatarle. Aquí no hay que quitarle el ojo a Dylan Fitch quien se marca un solo de infarto. Todos necesitamos a alguien a nuestro lado que nos cuide, en definitiva. A medida que iba desarrollándose el concierto, iban a más. Más coros, más improvisación, más dejarse llevar, más palmas, más gritos, más fiesta. Burning Wheel y Sleep dieron paso a otro tema de Bones, titulado Dust, cuyo seductor ritmo encandiló a los presentes. Quedaba poco para poner fin al concierto, pero no bajaron el ritmo en ningún momento con Birds, sino todo lo contrario. Pocos músicos sacan unos sonidos de guitarra como los que consiguen estos chicos.  Espectacular fue el momento en el que Dylan empezó a puntear una melodía y Ben le siguió con su voz sincronizando cada nota que daba con las de la guitarra. Pero no contento con eso, el guitarrista se fue ahora junto al teclista y se coordinaron a la perfección para clavar las notas de un solo de alta dificultad. Volvieron a ponerse a improvisar, y esto ya se convirtió en el desmadre. 


Ben Ringel (voz y guitarra) y David Supica (bajo) THE DELTA SAINTS.

El público entregadísimo volvió a dar palmas de forma espontánea, gritando, apoyando al grupo en todo momento como si ellos mismos también estuvieran tocando. Hacía tiempo que no vivía en directo una energía así. El grupo se veía muy feliz dando palmas con la gente, sonriendo, disfrutando al máximo y gritando: yeah! Los solos del bajista David Supica y los del virtuoso batería Vincent Williams dejaron constancia de que cada uno de los componentes de esta banda son unos músicos de alto nivel. Después de alcanzar este clímax, la gente pedía más, así que no se volvieron a Nashville sin tocar sus bises. Nos emocionaron con una sensible Butte la Rose una de las baladas sureñas en la que Ben puso todo su corazón. Es una canción realmente intensa, y no pudieron dejar tampoco el escenario sin tocar uno de los temas que más fama les dieron, la frenética Death Letter Jubilee, con la que todos terminamos coreando el estribillo y acompañando con palmas al grupo.

Ben Ringel. ¡¡¡¡Hasta la próxima THE DELTA SAINTS!!!!.

Como dijo la gran Nina Simone, "un verdadero artista comprende la sociedad en la que vive". The Delta Saints han sabido adaptar la tradición a su tiempo, sabiendo integrar los sonidos actuales en las raíces del blues más ancestral, y, para mí, con gran éxito.   


Texto: Mignon Rose
Fotografía: Carmen Parreño

Hasta el próximo concierto ;)

KREATOR + SEPULTURA + Soilwork +Aborted. 25/02/2017. MADRID. LA RIVIERA



Mille Petrozza de KREATOR.

Sin duda este era el concierto de la temporada, las Viudas no queríamos faltar y nos fuimos a cubrir el evento a la Sala La Riviera. No todos los días se dan cita dos titanes de la talla de Kreator y Sepultura en el mismo escenario y además venían muy bien acompañados con dos grupos de solera como son Aborted y Soilwork.  

Quedaros a leer todos los detalles de lo que se vivió esa noche en Madrid.


Artistas Invitados:

Aborted.

Sven De Caluwe  (voz) ABORTED.

Aborted es una banda belga de esas que si escarbo en mis archivos fotográficos de adolescente seguro que aparece. Les recuerdo de la época en la que la escena independiente del metal extremo vivía su esplendor con los conciertos de Extreme Music llevados por Dave Rotten de Avulsed, si no recuerdo mal. Gracias a los conciertos y festivales que organizaban muchos descubríamos un sin fin de grupos cada vez que acudíamos al templo que era Ritmo & Compás. A veces tocaban grupos que no los conocía "ni su", pero ibas igualmente, porque descubrías lo que se hacía fuera de tus fronteras cuando todavía no existían las plataformas digitales de música en Internet. Quince años después, más o menos, volví a reencontrarme con su cantante, y miembro fundador, Sven De Caluwé, que lucía mucho más corpulento y sin sus largos rizos rubios. Los belgas ejecutaron con total virulencia su último trabajo sobre el escenario, Retrogore. Puro death metal hecho al modo tradicional de la vertiente más cruda (grindcore), en el que destacan los guturales tan característicos de su cantante de altísimo voltaje y con un efecto de distorsión que ejecuta de forma natural que es único. Además, sus registros de guturales abarcan un amplio abanico de modalidades, cosa complicada dentro del género.  Cuando se es tan purista es complicado sorprender, aunque, es indiscutible que la ejecución, rapidez y brutalidad que demostraron fueron apabullantes.


Soilwork.

Björn Strid (voz) SOILWORK.

Soilwork ha conseguido ganarse el respeto de muchos amantes del género y es una banda muy valorada. Hablando con diferentes amigos, me di cuenta de que son muchos los que tienen muy buenas palabras para ellos. Ahora llega el momento de que me mandáis sicarios y me soltéis a los rotweillers, porque he de seros sincera, no les encuentro la gracia. No se la encontré cuando les ví en los años de Matusalén en Macumba, teloneando a In Flames, y tampoco se la encontré en esta ocasión. Pero gustos personales aparte, es indudable que el público disfrutó enormemente del concierto. Björn Strid "Speed" tiene una voz muy versátil y supo movilizar a la masa que tenía enfrente. The ride majestic fue la elegida para dar comienzo al espectáculo.  Soilwork son un ejemplo del death metal melódico escandinavo de alta velocidad. Es curioso parsar de Aborted a Soilwork son como los dos extremos de la misma línea de metal. No entendía la presencia de un teclado en el escenario, porque, al menos desde mi posición, no se escuchaba. Se mezclaban muchas líneas musicales y, en ocasiones, su sonido resultó algo saturado. Continuaron viajando en el tiempo hasta 2005 para recuperar un tema de Stabbing the drama titulado Nerve que, la verdad, sonó muy pegadizo. Rise above the sentiment con las guitarras más tradicionales del heavy metal se alternaban con los guturales y voces limpias de Speed. El repertorio incluyó temas como The chainheart machine o  Two lives worth of reckoning, y se endurecieron con la brutal Late for the kill, early for the slaughter, con la que sacaron toda su rabia extrema, en mi opinión la más redonda y compleja de su repertorio. Nuevamente recurrieron a Stabbing the drama para concluir con el tema homónimo.


Sepultura.

Paulo JR (bajo) y Derrick Green (voz) SEPULTURA.

Sepultura para mí han sido los reyes de la noche. Tengo que admitir que soy totalmente subjetiva diciendo esto, porque los de Mille Petrozza tienen un directo impecable y sobrehumano, pero era, posiblemente la quinta vez que los veía en directo. A los de Andreas Kisser era la primera vez, y me permitiréis la licencia de que me emocione, al igual que los de Moonlight al ganar el Oscar a mejor peli, por haber escuchado Ratamahatta o Roots bloody roots en vivo, sufrí un shock inevitablemente durante esos dos momentos brillantes. Mucho ha superado Andreas Kisser para que Sepultura siga manteniendo el mismo nivel que en los 90. En esta ocasión, los de Brasil venían presentando su último álbum, Machine Messiah. Un trabajo en el que han querido expresar su preocupación por el futuro de la humanidad e inspirado en la crisis política, económica y ecológica que estamos atravesando. Me hizo pensar que hoy en día echo de menos bandas que sean más reivindicativas o preocupadas por lo que ocurre en su entorno. Las bandas actuales han perdido un poco ese ánimo contestario que tenía el metal originalmente. Dio comienzo su repertorio con I am the enemy donde encontramos la guitarra más rápida de la noche. Los cambios son vertiginosos desde los riff más extremos hasta los punteos heavy más melódicos. Una contundencia brutal plena, a la vez, de una riquísima variedad sonora. Escuchar una nota salida de las manos de Kisser es escuchar historia de la música. En ellas podemos percibir ecos de Iommi o Randy Roads. Pero, además, hay mucho folclore brasileño en sus ritmos, cosa que claramente influye en la percusión. Así se aprecia en Phantom self, que tiene esa intro de un tambor típico brasileño, creo que se llaman surdo, si no me equivoco, y que Derrik Green hacía retumbar acompañado por la batería de Eloy Casagrande.  El acudir al la música popular de su tierra tiene que ver con la necesidad del ser humano de conectar con las raíces, con la naturaleza. Aunque en seguida se tornan en los golpes de guitarra más crueles e incisivos. Está claro que Casagrande es el arma secreta del sonido actual de Sepultura, es un impresionante batería con una pegada y control sobre ritmos imposibles fuera de lo común. Kisser no puede ir mejor acompañado que con un batería de esa potencia.

Andreas Kisser (guitarra) y líder indiscutible de SEPULTURA.

Retornaron a su disco Against (1998) con Choke canción en la que Green ya le daba también a percusión. Continuaron estrenando en Madrid su nuevo disco con Alethea sin dejar las guitarras del thrash metal, lo más original es que, en esta ocasión, se trata de una canción caracterizada por lo progresivo. Sworn the Oath o  Inner Self fueron completanto el concierto. Resistant parasites fue la última que tocarían del Machine Messiah en la que Derrick Green demostró una voz impecable, aunque en interpretación eché de menos algo más de arrojo.  Llegamos a la recta final y era la hora de sacar lo fuerte. Los tambores empezaron a atrapar al público que enloqueció con la demoledora Refuse / Resist. Pero el conjuro voodoo comenzó a fraguarse en el momento que comenzaron a sonar los tambores que anunciaban Ratamahatta. Espectacular la magia de esta canción desde que empieza a cantar Andreas Kisser. Green le acompaña con los guturales y las guitarras son realmente inquietantes. Aunque, finalmente, destrozaron la Riviera con Roots bloody roots todo el público se entregó saltando y cantando al unísono sin pensarlo. Fue para mí el tema más importante de toda la noche. ¡Realmente estuvieron grandiosos Sepultura!


KREATOR.

Mille Petrozza (voz y guitarra) KREATOR.

Kreator son la banda que te asegura un directo que te va a incendiar cualquier sala o festival. Es la quinta vez que les veía en directo y siempre salen dispuestos a entrar en guerra a muerte cuando pisan un escenario. No descuidan lo visual para nada. Potentísimas luces, pantallas led, confeti, humo... todo es poco para dar un espectáculo a nivel de Kreator. Los temas sociales y políticos, y la expresión de la opresión del ser humano, además de la rebelión contra lo establecido para ganar la libertad son el objetivo de comunicación de esta legendaria banda alemana de thrash. La violencia a la que se ve sometido el ser humano es otro concepto recurrente en sus letras. Kreator también estaba de estreno con su disco Gods of Caos, pero decidieron abrir fuego con Hordes of chaos del disco homónimo del año 2009. 

Christian Giesler  (Bajo) y Mille Petrozza (voz y guitarra)  KREATOR.

Mille Petrozza se entrega por completo es una bestia incansable, aunque no sé los asistentes qué pensaran, pero su timbre de voz parece que ha cambiado un poquito, ¿quizás anteriormente llegaba a más agudos?. Igual son solo cosas mías. De cualquier forma, Kreator sabe perfectamente cómo reventar un escenario. Phobia fue el siguiente tema, tiene un ritmo muy particular comparado con el grueso del resto de temas de la banda. Siempre me han cautivado esas repeticiones y esa opresión que trasmite al describir ese sentimiento de manía persecutoria. Ahora sí comenzaron a descargar la munición de su último trabajo eligiendo dos cartuchos de gran calibre: Satan is real y God of violence.  Petrozza sacó el armamento pesado y encañonó con su metralleta de humo a todos los presentes. También nos emocionaron con Fallen brother tema en el que aprovecharon para recordar a grandes músicos que ya no están entre nosotros como. Así en las pantallas de led se sucedían las imágenes de Lemmy Kilmister, Cliff Burton, Chuck Schuldiner o Jeff  Hannemann, entre otros.

Sami Yli-Sirnïo (guitarra) KREATOR.

Le siguió otro clásico Enemy of God del disco del mismo título del año 2005, y tras Wold war now y Hail the ordes llegó Extreme agression. Sube la velocidad y a los riffs de Mille se le unen los punteos de Sami Yli-Sirniö un brillante guitarrista que aporta calidad a Kreator, y sobre el que he de decir que nunca deja de hacerme gracia cómo contrasta su luminosa elegancia finlandesa con el resto de sus compañeros. Para concluir con el largo concierto tengo que destacar mis tres canciones favoritas del bis: Violent revolution, Flag of hate y la ineludible Pleasure to kill. Flag of hate fue su primer éxito allá por 1982 y Pleasure to kill fue un arma de destrucción masiva que acabó por rematar a un público entregado.  Eché de menos temas como Tormentor, pero dejaron claro que lo que les diferencia en el panorama del thrash es  que demuestran ser grandes músicos con una gran habilidad técnica para ejecutar piezas de alta dificultad.  


No quisiera dar por concluida esta crónica sin destacar algo que pasó entre el público que me hizo reflexionar. Una chica muy maja llegó con su amigo que estaba en silla de ruedas y los presentes se preocuparon de que llegaran a primera fila para que el chico pudiera disfrutar del concierto. Ella disfrutó como una enana y además estuvo constantemente pendiente de su amigo, incluso los que le rodeaban empezaron a entablar amistad con ellos dos y todos pusieron de su parte que estuvieran lo más cómodos posible. Ahora bien, esto me hizo comprender que las salas no están adecuadamente habilitadas para las personas con minusvalía. Me fijé que su amiga comentó algo a alguno de seguridad, no sé si para que pudieran hacerle un sitio en el foso, y pudiera ver mejor, pero por alguna razón no se podía. Todo hay que decirlo, el personal de seguridad también fue muy atento con el chico. Para mayor dificultad el chico estaba en uno de los extremos al lado de una valla, con tal mala suerte de que era justo la que tenían que mover por completo entre concierto y concierto para desmontar los equipos, lo que obligaba a desplazar a la prensa y público que allí nos encontrábamos en cada intercambio. 
Desde aquí queremos pedir que las salas se preocupen más de la accesibilidad de sus recintos, todos todos por igual tenemos derecho a disfrutar de la música.

¡Hasta el próximo concierto,Viudos!

DOYLE W. VON FRANKENSTEIN . 23/02/2017. MADRID.SALA LEMON


DOYLE WOLFGANG VON FRANKENSTEIN. 

Ahora escuchad con atención, queridos niños. Sentaos a mi alrededor, y dejadme que os cuente una terrorífica historia. Hace mucho, mucho, tiempo, en una época ya casi olvidada, un enorme monstruo tocaba música, pero esta escandalizaba a su pueblo cuando la escuchaban, ya que les resultaba inaceptable oír hablar de cementerios. Así que un día decidieron ir a acabar con el diferente enarbolando antorchas, y terminaron quemando su guarida y a él dentro. Las verdes luces incandescentes de la combustión de sus recuerdos iluminaban la gélida noche de invierno. Los valientes del pueblo fueron los que se atrevieron a recoger sus restos y enterrarlos seis metros majo tierra en una lúgubre colina. Durmieron finalmente tranquilos en el pueblo al caer la noche del día siguiente. Pero algo extraordinario sucedió un 30 de julio de 2013. La espeluznante criatura volvió a la vida. Alguien desenterró sus restos y le cosió de nuevo a partir de retazos de añejos acordes de guitarra, densas distorsiones, y la electricidad punk devolvió la existencia al gigante de la guitarra Doyle. El miembro de The Misfits volvió con un potentísimo disco en solitario, Abominator, en el que ha resucitado sonidos que conservan la esencia de ese metal y punk tan puro, original de décadas pasadas.


DOYLE WOLFGANG VON FRANKENSTEIN  (guitarra y creador del grupo).

En la sala Lemon, cerca de la plaza de Azca de Madrid, nos reunimos los curiosos esperando a ver semejante freak show. El gigante Doyle saltó al escenario con su compañero de fechorías, ese hombre lobo llamado Alex Story (ser con el que compuso mano a mano este monstruoso disco) en el momento que empezó a sonar el primer tema que comparte título con el disco. Los acordes pesados, que recuerdan a los elementos sonoros más thrashers, cambian bruscamente a punteos más heavies con los que pega el subidón la canción. Doyle toca una guitarra fabricada por él mismo, quizás ese es el motivo por el cual su sonido es único. Es su pequeña creación, su pequeño monstruo. Su forma de tocar no es delicada precisamente, golpea las cuerdas sin compasión, pero sabe perfectamente lo que hace. Algunos de sus dedos están vendados, ¿quizás por aportar una mayor distorsión de las cuerdas a lo Iommi?  Continuaron repasando su abominable disco con Headhunter, que más que al punk, su ritmo se acerca a un metal de Mötorhead por su ritmo, y por esos finales con distorsión al thrash metal.  

Alex Wolfman Story (voz) de DOYLE WOLFGANG VON FRANKENSTEIN

Alex, nuestro hombre lobo, introdujo Learn to bleed con ironía diciendo que esta se trataba de una canción de amor y que podíamos bailar. Concepto con el que parece que se quedó y repitió en más de una ocasión. Me encontraba justo al lado del sitio del escenario que Doyle llenaba, y cerca de donde su asistente custodiaba sus guitarras, todas iguales, al menos aparentemente. El trato que le daba Doyle parecía muy agradable. Siempre que le tenía que comentar algo, parece que lo hacía con una sonrisa. Cambiaron de tercio, sabían qué era lo que todos estábamos esperando, por lo que no tardaron en empezar a salir los temas de The Misfits, el primero Queen wasp, en el que pusieron toda su actitud más punk, y el segundo Devilock. Retomó su álbum con Valley of shadows que comienza con esas guitarras tan duras con uno de los mejores riffs del álbum, y Alex poniendo esa voy muy a lo Rob Zombie. Una de mis favoritas del álbum por esa guitarra tan pegadiza y fuerte. Doyle suena muy old school, pero a la vez muy original y sabe alejarse de lo convencional, aportando a sus notas unas características claramente identificables. No sé si es el sonido de su guitarra. Difícilmente escucharéis unos matices parecidos en las creaciones de otro músico. Las siguientes fueron Mark of the Beast y la fantasía erótica Cementerysexxx. 

Sala Lemon (Madrid) disfrutando del concierto de DOYLE WOLFGANG VON FRANKENSTEIN

La trilogía sobre mujeres de perdición terminó incluyendo en el repertorio, Dreaming dead girls. ¡Que, sí! ¡Que, sí! Que estáis ansiosos por saber si llego uno de los momentos más demoledores de la noche, pues efectivamente, amigos. Fue cuando empezó a sonar Last Caress, el público se volvió loco, echaron abajo la sala Lemon. De cualquier forma, dieron el más difícil todavía ¿Creeís que no se pudo superar aquel momento?, pues os diré que sí, pero solo podía ser con el Die, die my darling, una de las más míticas de The Misfits. Sonó brutalmente potente, y con él el público no dejó de saltar en ningún momento. Realmente lo registré como uno de los momentos inolvidables en mi biografía de conciertos. Aun queda otro momento muy especial, cuando Doyle nos sorprendió con una versión de Strutter de KISS. Puro rock, metal en esencia. Eligieron Hope Hell is warm para terminar el espectáculo, sin bises, porque son muy punkys y se acabó. Es un tema de los más completos de Abominator, tiene un aire al más puro estilo del metal de los 90, con un ritmo muy de Pantera que el ex The Misfits sabe dar su toque personal. 


Hasta la próxima Doyle w. von Frankenstein!!!!!!

El sonido de la guitarra de Doyle es muy personal e inimitable. Aunque se nos queda algo corta la voz de Alex en directo, en comparación con el disco, sabe cómo mover al público. Indiscutiblemente, Doyle llena el escenario con su mastodóntica presencia y su forma de aporrear sus cuerdas. Pura actitud.

Doyle saca nuevo disco en primavera se va a llamar As we die. Estamos deseando escucharlo.


Texto: Mignon Rose
Fotografías: Carmen Parreño 



¡Hasta el próximo concierto! No dejéis de vivir la experiencia.